El sector agrario fué uno de los más afectados por este fenómeno climático de 1983, la infraestructura se vió afectada significativamente, con consecuencias que se sintieron hasta años posteriores; y la producción se redujo en más de un tercio. En ese período practicamente no hubieron cosechas de algodón y de los demás cultivos sólo se pudo recuperar parte de lo invertido.